Friday, March 10, 2006

REMEDIO II


Para no despertar entre ecos de gritos no gritados, entre sombras de un escenario diluido al arrojar las cobijas. Para no encontrarse con mantas de aire escapadas del sueño, aprovechando la hendidura de la vigilia, hablando con alguien cuya voz acaba de difuminarse. Si no se desea abrir los ojos y sentirlos húmedos, haciéndose agua sobre las mejillas y la almohada, mirar no hacia el techo, o a la cortina de la ventana que está quieta como si el viento acabara de extinguirse, sino hacia el relleno de plumas, aún hacia el sueño, todavía flotando junto a la lámpara apagada. Si el último deseo que se tendría es salir del descanso con una mano aprisionando por dentro el cuello y traer el pasado de alguien más (por favor, de algún habitante de ojos permanentemente entornados, con doce horas de diferencia, que señala este sitio en el globo terrestre en el escritorio de su salón), que, se sabe, es el que arrastramos, el que, como los muertos, no se ve pero muerde una parte de la sombra para tener su casa, y está en el aliento de los vivos; el remedio es no soñar.

2 comments:

El Caballero inexistente said...

Veo que también tienes tus aires poéticos ja. Interesante lo del post de Meneses, quién sabe dónde lo publicó. Salud.

Judith Castañeda said...

Está en Erinias. Antes, quien sabe, mi estimado... Y de aires poéticos, más bien un poco pesimistas. Asi andaba ayer...
Salud!!!!!