Wednesday, May 27, 2009

EDICIONES INTEMPESTIVAS, EN MONTERREY


Antología mínima del orgasmo, en la que participo con el cuento corto "En el principio".

Thursday, April 02, 2009

DESDE LA FILA

Los cortes a la circulación en el Centro Histórico de la ciudad se aunaron a la marcha del reloj. Voy a llegar tarde… El partido de la “decepción” me hizo pensar en una fila corta, lo suficiente para caber sin problemas en la esperanza de entrar. La oficina de correos, la catedral, el zócalo. Por fin el Teatro de la ciudad. Recorrí la fila buscando un rostro familiar. Ninguno. El final casi toca la dos oriente, alguien conocido. En realidad dos. Entramos. Iba asombrada tanto por la cantidad de asistentes como por el rango de edad: jóvenes, adultos, contemporáneos del autor nacido a mediados de la década de los cuarenta.
El teatro lleno. Las palabras de inauguración a cargo del director del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, de la presidenta municipal, de los organizadores del festival In-Edit, cuya primera edición se realizó en el año 2003, dieron paso a la charla con el autor de La tumba, José Agustín.
El paseo por grupos como los Doors, Molotov, por cantantes como Julieta Venegas –la seguía antes, en los últimos discos ya no tanto–, José Alfredo Jiménez, el recuerdo del 68 y los discursos de quien en ese momento ya no era estudiante, las anécdotas de los discos que su padre le obsequiaba, en sus frecuentes viajes a los Estados Unidos, de la boda a los 17 años que le permitió vivir siete meses en Cuba, las risas y aplausos constantes del público, desembocaron en una caída de más de dos metros de altura.
Volteada en ese instante, sólo escuché un golpe seco. El autor de la trilogía Tragicomedia mexicana yacía inconsciente bajo el escenario. Dicen. Una multitud se acercó a pedirle autógrafos, él dio unos pasos hacia atrás, estaba junto a la orilla, las ambulancias tardaron más de quince minutos… Hoy, después de ocho fracturas, los diarios y los médicos lo reportan estable. Yo sólo espero que se recupere muy pronto y que se subsanen las faltas en la organización de eventos posteriores para evitar accidentes como el que aconteció la noche de ayer.

Friday, March 20, 2009

ENCUENTRO DE ESCRITORAS

Temáticas y estilos diferentes se reunieron en el auditorio Elena Garro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla entre el 11 y 12 de marzo, escritoras con una trayectoria larga detrás, escritoras de obra reciente. Isa González, Maribel Vázquez, Eve Gil, Iris García, Miraceti Jiménez, Alinne Petterson… Todas convocadas por el Centro de Estudios de Género, por el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla.
Fueron dos días en los que se habló de literatura, si existe una literatura femenina, en los que se leyeron novelas que cuentan a tres generaciones de mujeres o que proyectan la realidad actual hasta un punto probable, no tan lejano, al tiempo de hacernos reír y buscar coincidencias, cuentos de mujeres contrarios a lo que llamaríamos “buenas costumbres”, donde hubo vistazos al asesinato de una cultura.
Opiniones más que una conclusión: ni fórmulas para escribir, ni literatura femenina o temas sólo abordados por mujeres. Hay vidas, obsesiones, inquietudes, lugares desde las que se aborda la creación.

Tuesday, March 17, 2009

Y LAS FRONTERAS SON CADA VEZ MÁS DIFUSAS...

¿De quién debemos cuidarnos?
Repudiamos agresión contra escritores


A la presidenta constitucional de Puebla capital
A la comunidad artística en general
A la población en general

El día 14 de marzo, aproximadamente a las 3:30 horas, los escritores Federico Vite, Miguel Ángel Andrade y Álvaro Solís fueron víctimas de una brutal agresión policiaca en pleno centro histórico de la ciudad de Puebla capital, en México.
Lo que comenzó como una revisión rutinaria derivó en una serie de atrocidades que pusieron en peligro la vida de Vite, Andrade y Solís. Los escritores se dirigían a sus respectivos domicilios cuando fueron interceptados por cuatro policías armados, quienes descendieron de una patrulla (camioneta Dodge, cuyo número se omite para no entorpecer las averiguaciones) y de inmediato los amagaron con armas largas. Golpearon a Vite, Andrade y Solís; los esposaron, los atacaron en el piso y los aventaron a la batea de la camioneta.
Los insultos, intimidaciones y vejaciones duraron aproximadamente cuarenta minutos; el comando dedicado a salvaguardar la seguridad de los habitantes de esta ciudad abandonó a los escritores en un solitario paraje a las orillas de Puebla.
La golpiza incluyó amenazas de muerte, burlas y encañonamientos con armas largas, además de una constante humillación y vejación a los escritores. La ira y violencia de los policías se desató cuando Federico Vite se identificó como reportero del periódico Intolerancia. Algunos de los insultos y amenazas que profirieron los policías durante el trayecto en la camioneta fueron: “¿Crees que por ser de la prensa no te podemos partir la madre?”, “la prensa se ha encargado de humillarnos ante la sociedad, a ver si a golpes aprenden a callarse”, “¿te crees muy cabrón sólo porque eres periodista, ahora vas a aprender a callar?”.
El evidente desprecio y rencor de los policías refleja la impunidad que desde hace tiempo rige este país. Recordemos, por ejemplo, que en el estado de Puebla se ordenó la persecución de Lydia Cacho Ribeiro; además, Puebla, de acuerdo con el Centro de Periodismo y Ética Pública (CEPET), es el cuarto lugar nacional en agresiones contra periodistas.
¿Qué confianza hay en los grupos policiacos, cuando en lugar de salvaguardar la seguridad de los habitantes son los encargados de asaltar, golpear, humillar y amenazar a los civiles? ¿Cómo es posible que el Ayuntamiento de Puebla se haya gastado un par millones de pesos en publicidad e imagen y en un año de gobierno no haya invertido el mismo capital, ni mucho menos, en sanear los cuerpos policiacos?
El combate a la delincuencia no exime, por ningún motivo, el respeto a los derechos humanos. La inseguridad es otra forma de evitar la libre expresión de ideas. Exigimos el irrestricto respeto a las garantías individuales de los escritores, hacemos público nuestro apoyo a los compañeros y manifestamos nuestro repudio en contra de estos hechos. Exigimos que se castigue a los responsables y se garantice la seguridad de Álvaro, Federico y Miguel Ángel.
El ultraje que sufrieron estos jóvenes representa también un agravio directo contra toda la comunidad literaria de Latinoamérica, por este medio nos solidarizamos con ellos.

Puebla de Zaragoza, México
14 de marzo de 2009

Monday, February 16, 2009

AIRE NEGRO EN LA LIBRERIA DEL COMPLEJO UNIVERSITARIO...


Este fin de semana encontré una muy agradable sorpresa en la librería del Complejo Universitario de la Universidad Autónoma de Puebla. Y es que el libro titulado Aire negro, de mi autoría, editado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, se encuentra en el anaquel de narrativa hispanoamericana.
Si alguien desea leer los cuentos que dan forma a este aire negro, así como otros títulos de editoriales como Siruela entre otras, el lugar es frente a SICOM, en la Vía Atlixcáyotl, el precio es de $60.00 y ¡tiene descuento! (por supuesto no resistí la tentación de comprarlo).

Tuesday, February 10, 2009

JORGE REYES IN MEMORIAM...


Ayer me encontré en la televisión con la noticia de la muerte de Jorge Reyes. Mal, el mundo se vacía de lo que vale la pena... Lo vi sólo una ocasión, el Día de Muertos, en el zócalo de la ciudad de Puebla. Antes del concierto revisaba cables, instrumentos, hablaba con personas de su equipo, alguien lo llamó y él se acercó para dar autógrafos, para que pudiera tomarle una fotografía.

En el concierto, tanto él como sus compañeros crecieron a la estatura de cinco metros. Así de imponentes, así de grandes con su vestuario sacado de Tenochtitlán, del momento en que la obsidiana buscaría los latidos rojos en el pecho, de un rincón del Mictlán. La música salía de unas bocinas enormes, muy cerca de donde me encontraba. Me habló con zumbidos y vibraciones. No pude evitar gritarle al excelente intérprete que tenía cerca, a un costado.

Él desenterró los tambores, las cuentas, los caracoles, el tiempo viejo, y extenderlo sobre una plancha de inspiración hispánica, ajena a estas tierras del Nuevo Mundo; les devolvió el espacio que les pertenecía y les fue robado, arrebatado a golpe de espada y cruz. Siempre la cruz. Sólo por un momento aquí en la tierra -la eterna preocupación del príncipe Nezahualcoyotl- y todo volvió a ser catedral, zócalo, ángeles de hierro vigilando por encima del enrejado.

Y hoy, para siempre, así será, hasta que llegue otro día de Muertos, que suenen los tambores y los gritos y regresen los bailes frenéticos en torno a una hilera de fuego y flores anaranjadas. Pero entonces, en verdad, esos ritos vendrán del lugar de los muertos, sin puertas ni ventanas. Del Mictlán, donde ha ido a morar el alma de Jorge Reyes.

Friday, February 06, 2009

PROMOCIÓN EN PROFÉTICA...


El próximo 13 de Febrero en el auditorio de Complejo Cultural Siglo XXI se presentará la obra de teatro “El buen canario”, de Zach Helm.
Al final de cada una de las dos funciones las personas que hayan comprado un ejemplar del libro publicado por Sexto Piso podrán acceder a los camerinos para conversar con Digo Luna, Bruno Bichir, Daniel Giménez Cacho e Irene Azuela, quienes autografiarán ejemplares del libro.

Promoción limitada a 50 ejemplares.
Profética: 3 sur 701, Centro Histórico, Puebla, Pue. y en el interior de la Universidad de las Américas, zona del Ágora.

Wednesday, February 04, 2009

FELICIDADES ALEJANDRO BADILLO!!!!


Para este año esperamos la publicación (¡al fin!) del primer libro de este talentoso joven autor, avecindado en Puebla y alumno de Alejandro Meneses, gran escritor y amigo fallecido en julio del 2005. Bajo el sello de CONACULTA, esperamos los osos de rigor, en la oficina menesiana.
Mientras tanto, ¡salud y felicidades!

Thursday, January 22, 2009

ENLACE CON EVE GIL...

Y con un cuento recién salido del horno, inspirado por una canción (Brujería. Robi Draco Rosa, álbum Vagabundo, 1996).


http://la-trenza-de-sor-juana.blogspot.com/search?updated-max=2009-01-24T02%3A25%3A00Z&max-results=2

Friday, December 12, 2008

NOVEDADES EN LIBRERÍA PROFÉTICA











3 Sur esquina 7 Poniente, Puebla.

NUEVA LIBRERÍA EN PUEBLA...







Buen precio y títulos para cualquier gusto, dentro del café All Day, en la 7 Oriente 403, en el Centro Histórico de la ciudad de Puebla.



Tuesday, November 04, 2008

NOCHE AL FILO DE OBSIDIANA


La noche del domingo convocó voces sumergidas en el Mictlán, en el Tlalocan. Junto a la catedral en tinieblas, luces de cielo anocheciendo, de hierba, de sol al finalizar la tarde, pintaron vestuarios inmensos, teas, el humo y el copal que borraban el escenario puesto en la esquina de la 16 de septiembre y la 3 oriente–poniente. Y allí, arriba, flautas, collares de caracoles sobre la piel tensa del tambor, una computadora con sonidos presos; el talento de Jorge Reyes manipulándolos, liberándolos para que saturaran las bocinas y el cuerpo de cada asistente.
Junto a ángeles colocados sobre las rejas de una catedral en penumbras, fragmentos de la poesía de Nezahualcótl, el Señor de Texcoco, regresaron sin ser necesaria la resurrección que espera al cumplirse los tiempos, en la voz de una Arianne Pellicer vestida de negro y plumas, sacerdotisa de la palabra. Y no es que se hayan ido, pues el lugar de los descarnados, la interrogación, estaca al final de la vida, acompañan tanto al antiguo emperador como a los hombres nacidos y por nacer. Lo que pasa es que se intenta no pensar con frecuencia en ellos, en el cuchillo a punto de abrir el pecho, a punto de la ofrenda: “Como una pintura nos iremos borrando”, “No para siempre en la tierra”, “Aunque sea de jade se quiebra”.
Por espacio de aproximadamente hora y media, las baldosas de la calle sintieron la danza a veces calma, a veces frenética, de guerreros aztecas hechos con negro y gritos, prestos a la batalla, a morir y acompañar al sol en su camino al mediodía, de sacerdotes arrancados a una noche anterior a la conquista, al hombre de los brazos abiertos, combinada con sonidos electrónicos y de helicópteros sobrevolando, vehículos para las almas que nos visitan en dos de noviembre.
El fuego también acudió a la cita, diferente a la de cada cincuenta y dos años, pero también con una encomienda, la de acompañar al ritual, como antes, la de recorrer un camino de gasolina y tierra –previo extintor tras bambalinas–, la de acosar al venado en la punta de dos teas. Y el animal se revuelve, corre hacia el tambor, hacia los ángeles de la reja, levanta las piernas como si esas llamas cubrieran la tarima por completo.
La diosa Cioacóatl, de igual modo, paseó su blancura, navegando en ese río de madera y metal y luces. No preguntó a dónde podría llevar a sus hijos, simplemente cuidó el fuego de una copa de barro, lo elevó, lo tomó entre las manos, lo depositó en la tierra nuevamente, con cuidado, como si fuera una piedra jade a punto del quiebre, estuvo, como la muerte, que avanza junto a nuestros pasos y nos toca con su vestido blanco. Además no es necesaria la pregunta, el lamento largo, sus hijos ya estamos muy lejos de ella –a quinientos años, a generaciones de mestizaje–; sólo por un breve tiempo es posible verla, asombrarnos por su apariencia de gigante, antes de regresar a la llama que corona la cera delante de una figura con ojos azules y una piel que parece no conocer el toque del sol. Al anhelo de Paraísos, al temor de Infiernos.
Después de este soplo de tiempo, capturado en los intermitentes flashazos de cámaras fotográficas, en las pantallas de los celulares en alto, dentro de los ojos y las vibraciones que erizan la piel, de transitar por el filo del cuchillo ceremonial, fueron unas paredes de lona blanca puestas detrás del escenario, la entrevista para los medios, las palabras de alguien que no ve televisión desde que tenía diecisiete años, el hombre con la mitad de la muerte pintada en el rostro –la dualidad–, con el vestuario azul y amarillo y blanco, de jaguar, azteca contemporáneo y beneficiario de los sonidos electrónicos, la gente en espera de un autógrafo en el disco, de una instantánea junto a Arianne Pellicer y a Jorge Reyes, el antiguo integrante del grupo de rock mexicano Chac Mool. Y aún, siempre, la obsidiana junto al corazón: la sombra de la muerte, la Flaca, presente mucho más que otras fechas durante los días dos de noviembre.

Friday, October 31, 2008

MUERTOS

Fragmento de una entrevista con Eduardo Matos Moctezuma, quien el pasado 28 de octubre dio una conferencia, "Muerte al filo de obsidiana", en la ciudad de Puebla. (Tomado de la sección cultural del periódico La jornada en su edición del día de hoy).
Arturo Jiménez.
Un mundo casi desaparecido.
–¿Por qué la persistencia descalificatoria, sobre todo en el extranjero, de seguir percibiendo al México antiguo como una sociedad sanguinaria y necrófila, debido a sus rituales de sacrificios humanos, pese a las ya diversas investigaciones y reflexiones que ponderan el tema y ubican a Mesoamérica como una de las grandes civilizaciones del mundo?
–En efecto. La imagen que se ha dado, sobre todo en el extranjero, es de civilizaciones brutales en las que se sacrificaba a los individuos y no reflexionan acerca de dos cosas. Una, qué era lo que motivaba, en aquel mundo antiguo, que existiera el sacrificio humano y otras manifestaciones. No reflexionan en que era una práctica con un sentido religioso y fundamental: ofrendar a la deidad lo más preciado del hombre, la vida misma.
“Cuando se realizaba, que además era sólo en determinadas ceremonias, no algo constante, llevaba como fin que el Sol no detuviera su andar. El Sol tenía que alimentarse con la presencia humana para que hubiera vida. Era una forma de buscar la vida a través de la muerte. Si se analizan las festividades mensuales de los aztecas o mexicas, se verá cómo el sacrificio juega un papel fundamental para que perdure esa vida, porque se prolongue en la tierra.
“El segundo punto es que esas personas que ven con gran horror el mundo prehispánico, también reflexionen y vean que en su propia cultura, actualmente y no hace cinco siglos, con una sola bomba destruyen muchas vidas humanas. Y tenemos los ejemplos sobrados que todo el mundo conoce, de cómo con una sola bomba se mata a 100 mil personas de un plumazo. Cuando se les hace esta reflexión, aunado a que la motivación de esa muerte masiva es el interés económico, comercial, etcétera, entonces tenemos allí una diferencia fundamental.”
–¿De dónde viene esa actitud, es parte del eurocentrismo que no comprende a cabalidad lo otro y lo percibe como exótico?
–Exactamente. Ver cualquier manifestación de esos pueblos como algo terrible, sanguinario, y no observar que su propia cultura, en plenos siglos XX y XXI, los siglos de la “civilización”, ocurren cosas que son la negación misma de la vida.
–¿Qué perdura hoy de toda esa visión mesoamericana del mundo y de su concepto de la muerte, después de 300 años de Colonia y de los siglos XX y XXI, pues hay ciertas creencias que perduran en fiestas como los Días de Muertos?
–Todas las culturas, en todos los tiempos y latitudes, han tenido de una u otra manera una percepción de la muerte. Y en nuestras culturas prehispánicas se daba toda una serie de pensamientos al respecto. El pensamiento de entonces partía fundamentalmente de deparar un destino al individuo después de la muerte, el cual estaba marcado según la forma en que se moría. Esto es muy importante.
“Si alguien moría en relación con el agua, iría al Tlalocan, el lugar del dios Tláloc, el dios de la lluvia, el agua, la fertilidad. Era un lugar de constante verano. Si moría en guerra o tomado prisionero para el sacrificio, entonces iba a un lugar de cierto privilegio, que era acompañar al Sol, desde que éste salía hasta el medio día. Y si moría de cualquier otra forma, iba al Mictlán.
Sintetiza: “En el momento en que el hombre crea otros sitios para tratar de evitar a la muerte, a la que teme, entonces crea los infiernos, los cielos, los mictlanes y los lugares a donde se irá después de la vida. Eso lo vemos en casi todas las culturas. Es un deseo de trascendencia porque el hombre se niega a morir. Y lo que hace es querer darle la vuelta a la muerte, pero la muerte, socarrona, se muere de risa”.

Thursday, October 23, 2008

ANESTÉSICO NO VIRTUAL



A mediados del siglo XIX, el dietil éter comenzó a usarse en las intervenciones quirúrgicas, introduciendo al paciente en una zona donde la palabra dolor no existía en ni el diccionario.
Y es en esta sustancia flamable, cuyos vapores tienen una densidad mayor a la del aire, donde Eve Gil disuelve una futura historia probable, junto con su habitual sentido del humor, para entregarnos Virtus, novela editada por Jus a principios de este año.
La portada jala la vista: ante un fondo diluido, de tonos arena y débiles verdes, un niño –o niña– tiene el rostro vuelto levemente hacia la izquierda. El cabello oculto en la capucha de la sudadera o corto, las manos en los bolsillos de la prenda. No se puede decir que observe un punto más allá de la ilustración: carece de ojos, de nariz, de cejas, de boca. Su rostro es una masa de la que se podría desenterrar una escultura de cualquier estilo, desde un busto griego hasta una figura humana bidimensional con un solo ojo.
La idea es precisa: un rostro donde es posible trazar cualquier rasgo, una ciudad de bloques en la que se proyecta una película sin final aparente. Un inmenso lugar para proyecciones, donde los actores nombran “hijo, Fido, Amor” a seres que no existen y a los que luego lloran en las calles vacías, llamándolos a gritos cuando el virus Samsa corre de golpe el telón.
A través de Juana Inés Rul–Monasterios, de un ensayo escrito en octubre del año 2068, asistimos a una región llamada Unid@mérica. Presidentes que vigilan desde el cielo a sus gobernados, microchips insertados en el cerebro, interacciones con los actores y actrices de moda, con los dioses griegos, banquetes y la sensación de estar satisfecho en un cuerpo anémico, elementos que caben en el “espectáculo más grande del mundo” (como lo dice la portada en letras rojas) y en la realidad.
Virtus tiene pie y medio bien plantado en el presente, pues recoge aspectos como el bombardeo mediático, las palabras carentes de significado en los discursos políticos, la “barra de telenovelas” idéntica en los dos canales de televisión abierta.
Frases como “unidad y democracia”, “constitucional y legítimo”, parecen apuntalar la escenografía donde un ser formado con infinidad de piernas y brazos y ojos –el Ventrílocuo–, dirige el gobierno parapetado en la espalda de Jesús Martín Wagner, un senador de treinta y tres años, mitad Brad Pitt mitad Enrique Peña Nieto, elegido presidente por el 97% de los votantes.
La narradora sobrevive al “atentado terrorista” gracias a su constante actividad en el hemisferio izquierdo del cerebro, casa de la escritura, las matemáticas, la lógica. A la distancia nos entrega, por un lado, un ensayo escrito a lápiz –“el arma más peligrosa de todas”–: la historia de la Gran Ilusión que era vivir en lo que alguna vez fue México. Constantes spots de la presidencia, ensayados ante un director de telenovelas, transmisiones desde un estudio blanco, vacío, en el que se recrea una recepción de gala entre candelabros, en el derruido Palacio de Chapultepec, forman parte de una actualidad llevada al límite en la novela.
Junto a la mirada de Juana Inés, recorremos la ciudad verdadera, una plancha con cubos idénticos en cada esquina, donde árboles, arco iris, jardineras, mascotas, incluso bebés ojiazules y sonrosados, formaban parte de la virtualidad abolida: “no había edificios incendiándose, tampoco cuerpos mutilados ni sangre ni cadáveres. No había nada. Nada. Una ciudad bombardeada hubiera sido preferible a Nada. Por lo menos quedarían trozos de vida, de historia, de realidad y de Verdad”.
El uso del lenguaje en ese hipotético futuro es otro hilo que mantiene a la novela anclada en el presente. El chip insertado en cada cerebro que no reconoce las vocales acentuadas y tampoco la eñe –la ene con moñito, en voz del personaje–, alude a las abreviaturas de las que se hace uso durante conversaciones a través de internet y en los mensajes vía celular.
Mención aparte merece la cuestión de las palabras dentro de los discursos de la clase gobernante, carecen de sentido a fuerza de repeticiones y promesas y discursos hechos en campaña, en anuncios oficiales transmitidos por televisión. Percibimos el significado opuesto. Campañas mediáticas para convencernos de que el crimen organizado está bajando los brazos ante el gobierno, que las acciones de Doña Perpetua llevarán la educación a un nivel superior, que las palabras privatización o tortura no existen en el diccionario de las autoridades, podrían desembocar en discursos parecidos a: “¡Atención, ciudadanos!, éste es un mensaje del Presidente Legítimo y Constitucional, Jess Martn Prz Wagner, quien democráticamente les ordena prestar atención al comunicado legítimo y obedecer al pie de la letra sus constitucionales órdenes…”
El humor de Eve Gil nos lleva a través de imágenes que muy bien podrían hacerse realidad. Y mientras este mundo en el que la capacidad de elegir está abolida nos alcanza, es mejor divertirse con una Secretaria de Turismo, actriz decadente de nombre Talía Sendel, con los presidentes de las únicas dos cadenas de televisión abierta llamándose “papá”, vueltos primos hermanos –Milo Karraz y Cayo Lawrenz– y por qué no, tender los puentes respectivos entre los personajes de la ficción y de la realidad.

Friday, October 17, 2008

ESTAS SON LAS MANAÑITAS...



Crítica, la Revista Cultural de la Universidad Autónoma de Puebla, está cumpliendo treinta años. Desde este rincón un abrazo al equipo que la mantiene en circulación y a los colaboradores, de los cuales he tenido el honor de formar parte en tres ocasiones. ¡Que vengan muchos aniversarios más!




Entrevista e imagen tomadas del diario La jornada de oriente, en su edición del día de hoy:


Amelia Domínguez.



Pocas revistas culturales universitarias en el país pueden preciarse de tener estas tres virtudes: antigüedad, consistencia y calidad, como la revista Crítica, de la Universidad Autónoma de Puebla, que vio la luz en 1978, y que con el número 129, que se encuentra en circulación, está celebrando su trigésimo aniversario.



Fue en el rectorado del ingeniero Luis Rivera Terrazas, cuando apareció el primer número de Crítica. El consejo fundador (octubre de 1978) estaba conformado por: José Blanco Gil, Enrique Condés Lara, Carlos Contreras Cruz, Leticia Gamboa Ojeda, Luis Ortega Morales, Andrés Ruiz, Martín Pérez Zenteno, Armando Pinto, Gabriel Vargas y Alfonso Velez Pliego. Su primer director Humberto Sotelo, estuvo en ese cargo hasta el número 33, diciembre de 1987. El escritor Mariano Morales entró al relevo, a partir de la edición del número 34, manteniéndose en la revista hasta el número 49, en la primavera de 1992; en estos últimos números también estuvo como director general Jaime Ornelas Delgado. En esa primera etapa, la revista tenía un corte cultural mucho más ecléctico, pues lo mismo tenían cabida artículos de filosofía, de historia, de música, ciencia, política, artes plásticas y economía, entre otros temas.



A partir del número 50, su actual director, Armando Pinto Parada tomó las riendas de Crítica para darle un giro de 180 grados, enfocándola exclusivamente a la literatura e ilustrando la portada y páginas interiores con obras de artistas plásticos y visuales.



Es así que la revista cultural de la UAP, ha sobrevivido tres décadas a diversos rectores y a sucesivas crisis políticas y económicas. A Rivera Terrazas le siguieron Alfonso Vélez Pliego, Samuel Malpica, José Doger, Enrique Doger y Enrique Agüera Ibáñez, rector actual; todos ellos han otorgado más o menos recursos para que Crítica se sostenga y se mantenga.



Y no es casual, ya que en estos últimos años, la revista Crítica ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos, el Premio Arnaldo Orfila a la mejor revista universitaria, concedido por la Feria del Libro de Guadalajara en 1993; en julio de 1999 fue incluida en el Árbol genealogico de la Literatura Mexicana por la Revista Vuelta. En 2006 fue considerada por el periódico Reforma una de las 10 mejores revistas culturales de nuestro país. Y en 2007 fue considerada por la revista francesa Le Magazine Litteraire una de las cinco revistas en las que se jugaban las cartas decisivas de la literatura mexicana (las otras cuatro: Letras Libres, Nexos, La Tempestad y Línea de Fuga).



En esta segunda época, la revista se precia de tener una larga lista de colaboradores y de haber publicado poemas, cuentos, artículos y traducciones de escritores prestigiados, como el actual Premio Nóbel, J.M.G. Le Clezio, José Emilio Pacheco, Antón Arrufat, Fernando Arrabal, Eduardo Lizalde, V.S. Naipaul, Carmen Boullosa y Álvaro Mutis, entre decenas más de autores.



Sobre estos logros, su historia, el trigésimo aniversario y el futuro de Crítica, se desarrolló la siguiente entrevista con el filósofo y lector empedernido Armando Pinto Parada, quien durante un breve periodo se desempeñó también como director de Difusión Cultural de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura de la UAP, dando un fuerte impulso a la literatura.



Jornada de Oriente (JO) –¿Crees que la persistencia de la revista se deba a los colaboradores, a los lectores, a los rectores que la han apoyado o a quienes la han dirigido?
Armando Pinto (AP) –Me gustaría decir que a los lectores, pero no me hago ilusiones. Si sobrevive es porque los diferentes rectores que hemos tenido han pensado que vale la pena sostenerla. Por supuesto, sin lectores ninguna revista sobrevive. Y si no tienes colaboradores ni siquiera llegas a la imprenta.
JO –¿Qué fue lo que te motivó a darle un giro total hacia la literatura a la revista al hacerte cargo de la dirección?
AP –Digamos que, sin negar mis inclinaciones personales, fue un cambio impuesto por la situación. Cuando me hice cargo de la dirección comenzaban a consolidarse los centros de investigación de la universidad y por lo tanto los investigadores y maestros de las diferentes áreas del conocimiento necesitaban revistas especializadas para publicar sus trabajos. Una revista miscelánea, como era entonces Crítica, ya no respondía a sus necesidades. Pero Crítica, como revista de la universidad, y no de un centro o una escuela en particular, debía apoyarse en un campo que no le resultara ajeno a nadie. Un suelo común, por decirlo así. Este campo es, por supuesto, la cultura y dentro de la cultura el elemento con mayores posibilidades de involucrar a los sectores más heterogéneos de la sociedad es la literatura. Si escribes sobre cine, o música o arquitectura, y lo haces bien, estás haciendo literatura. Hay un ensayo de Junichiro Tanizaki dedicado a los retretes del antiguo Japón que es una obra literaria de primer orden. Pero tengo que reconocer que de algún modo el camino para su transformación se inició, aun sin mucho énfasis, bajo la dirección de Mariano Morales. Él publicó por primera vez en Crítica a Gonzalo Rojas, para poner sólo un ejemplo.
JO –¿Crítica está dirigida a los universitarios?
AP –No. Es decir, no sólo a ellos. Crítica nunca se pensó como una publicación interna. Y te lo digo con conocimiento de causa, pues yo formé parte del consejo editorial que la fundó. Crítica tenía que ser una publicación que la universidad le ofreciera a la sociedad. La difusión de la cultura es, junto con la docencia y la investigación, una de las tres actividades sustantivas de la universidad.
JO –Algunas personas la consideran elitista.
AP –Y, en efecto, lo es. No sé por qué cierta gente le tiene tanto miedo a esa palabra. Es elitista porque procuramos publicar a los mejores escritores en lengua española y queremos que llegue a los mejores lectores. Pero, además, si no lo hiciéramos así estaríamos traicionando a la universidad. La misma universidad intenta ser una universidad de élite. Una universidad que atraiga a los mejores estudiantes y los convierta en los mejores científicos, en los mejores médicos, en los mejores científicos del país. Y, al ser una universidad pública, no le pone obstáculos a los estudiantes que provienen de los sectores sociales con menos recursos. Crítica cuesta 30 pesos el ejemplar, es decir, está al alcance de todos.
JO. –¿Pero qué me dices de la distribución?
AP –Crítica es una de las revistas universitarias mejor distribuidas del país. Qué yo sepa sólo compiten con ella en cuanto a distribución la Revista de la UNAM y Casa del Tiempo de la UAM.
JO –¿A estas alturas, a los 30 años de la revista, cambiarías algo todavía?
AP –Bueno, el mundo en que vivimos hoy es un mundo radicalmente diferente al que teníamos hace 16 años. Hoy, aun el más optimista de los editores sabe que el papel ya no es el único soporte del lenguaje escrito o, incluso, de la literatura. El internet (decir la internet me suena ridículo) no es un enemigo, puede ser de una ayuda enorme. Así que te respondo que sí, en efecto, me gustaría darle cuerpo a un proyecto que tengo desde hace rato: Crítica on line. Esta revista virtual sería hermana de Crítica en papel, pero cada una tendría sus propias características. No quiero abrumarte describiéndotelas, sólo te digo que cada una tendría su propio contenido.
JO –Hace algunos meses, un poeta joven de Puebla, Alí Calderón, armó revuelo en los medios argumentando que era necesario que las generaciones jóvenes dieran nuevo aire a la revista Crítica. A la distancia, con la cabeza fría, ¿crees que tenía fundamento su propuesta?
AP –Si los argumentos de Alí hubieran podido resumirse en esa elegante expresión, que los jóvenes dieran un nuevo aire a la revista Crítica, ¡yo habría estado de acuerdo desde el principio!
JO –¿Qué revistas latinoamericanas sean de esta época o de anteriores, te han influido para hacer Crítica, o a cuál te gustaría que se aproximara en su trascendencia?
AP –Siempre me pareció que tres revistas latinoamericanas eran modelos a seguir: Sur, de Victoria Ocampo, Orígenes de Lezama Lima y Plural, de Octavio Paz. Con lo cual no quiero insinuar de ninguna forma que Crítica se aproxime a ellas.
JO –En su tiempo la revista Contemporáneos, la revista Taller o Vuelta tuvieron una influencia decisiva en la literatura mexicana, ¿crees que actualmente exista en México una revista literaria a la que acuda la mayoría de los adictos a las letras?
AP –La influencia que alguna revista ejerce en la literatura de su país puede apreciarse en su justa dimensión sólo con el paso del tiempo. Y además esa influencia puede ser muy negativa. Como por ejemplo la que ejerció Tel Quel, primero en Francia y luego en otros países. Por otra parte, en todas las épocas han coexistido diversas revistas, incluso cuando parece que alguna de ellas brilla con gran intensidad. Así que resulta muy difícil saber en que proporción alguna de ellas es más buscada o leída que las demás. Y luego, puede ser que la más leída no sea la que acabe teniendo más influencia, ¿quién nos dice que no hay por ahí alguna pequeña revista semidesconocida en la que se están gestando las tendencias literarias del futuro?
JO –¿A qué aspirarías, o qué vislumbras para Crítica en los años que vienen?
AP –Mis aspiraciones por ahora se limitan a publicar el siguiente número.
JO –¿Hay alguien a quien te gustaría invitar como colaborador de Crítica y que por falta de recursos no ha sido posible?
AP –Quiero invitar a un escritor muy joven que está escribiendo en este momento cosas maravillosas, pero aún no tengo la fortuna de conocerlo.

Wednesday, October 08, 2008

AIRE NEGRO


Recién salido del horno, un homenaje al libro Ángela y los ciegos, del escritor tlaxcalteca-poblano Alejandro Meneses -desde esta esquina pido (¡por favor!) que este título se reedite en la editorial Debolsillo, así como serán publicados nuevamente otros títulos, como resultado del convenio entre la editorial Cal y Arena y Random House.

Tuesday, August 26, 2008

MERCADO DE LETRAS

Una nota tomada del diario Lajornada de oriente, del día de hoy, sobre los programas de fomento a la lectura que lleva a cabo el Instituto Municipal de Arte y Cultura:
La literatura llegó de tianguis al mercado Emiliano Zapata
Yadira Llaven
La literatura llegó el fin de semana al Mercado Emiliano Zapata. Ahí, instalados, entre los puestos de verduras, frutas y pollos, escritores y colaboradores del IMACP ofrecieron poesía y narrativa de autores poblanos.
El pasado sábado visitaron el Mercado Emiliano Zapata, un foro “no tradicional”, para dar vida a textos de autores poblanos como Alejandro Meneses, Alejandro Aura, Gabriela Puente y Miguel Maldonado, entre otros.
Para doña Trinidad, marchante del mercado “Zapata”, este programa resulta una oportunidad para disfrutar de la lectura, “entre la realización del guiso de mediodía y los quehaceres de la casa”.
Así como ella, muchos de los que transitaron, entre las 11 y 13 horas por el tianguis pudieron cambiar una de las postales que entregaron por libros y fragmentos de poemas; y como parte del intercambio comercial, propio del contexto, los organizadores obsequiaron algunas playeras y bolsas para el mercado, que incluían libros de escritores locales editados por la UAP.
Y pese a la posible “negativa” que esperaban del ambiente, las cosas fluyeron de manera natural. La gente aceptó gustosamente los textos, pues para muchos de ellos era la primera experiencia “de cerca” con un libro.
Para el el 30 de agosto el mercado Venustiano Carranza, ubicado en la calle 11 Norte 209; el 13 de septiembre llegarán al Nicolás Bravo, del barrio El Parral (9 Poniente 904); el 27 estarán en San Baltasar (Cue Merlo 466).

Monday, August 18, 2008

LA FRANJA


Tanto convocatorias literarias como escritores han llevado alguna vez la pasión de las canchas a las páginas de un libro. Hace dos años, cuando Alemania acogió el Mundial de Futbol, el Goethe Institut–Mexiko organizó diversas actividades en torno a este evento: concursos de cuento corto y poesía futboleros, exposiciones de fotografías y carteles con canchas lodosas y balones hechos a base de trazos infantiles, ciclos cinematográficos. Las crónicas y estadísticas, además de engrosar las páginas dominicales de los periódicos y las revistas, se han publicado en libros como el de Dios es redondo, de Juan Villoro, y otros de la autoría de Isaac Wolfson. Los cuentos de Lenin en el futbol, de Guillermo Samperio, comparten la misma temática.
El viernes 15 de agosto Gabriel Wolfson y Profética, Casa de la Lectura, hicieron lo propio al presentar el libro de crónicas Ponte la del Puebla.
A las ocho de la noche, detrás del mantel negro con el logotipo en blanco, José Luis Escalera, Horacio Reiba –columnista deportivo del diario La jornada–, Gabriel Wolfson y José Luis Sánchez Solá, el Chelís, el entrenador del equipo de la Franja, viajaron por campeonatos ahora lejanos, por encuentros decisivos para permanecer en la primera división nacional. También a través de los diferentes caminos que puede tomar un libro: la venta, el préstamo. Profética alberga ambos en la librería y la biblioteca. Ahora, por primera vez, publica un título. Textos donde el protagonista es el equipo local.
El Chelís, novato en el aspecto de la presentación de libros, se centró en el nacimiento de los escritos en el vestidor, en los entrenamientos donde Wolfson se asombró ante la presencia de aficionados en las gradas del estadio. Y mientras, yo regresé a las épocas en las que robaba unas horas al día para asistir a esos entrenamientos. Entonces era el Puebla de la franquicia original, el de Aurelio Rivera, Alí Fernández, Edgar Plascencia, Eduardo Córdova y Pablo Larios, el de Alfredo Tena en un magnífico debut como director técnico –nos llevó a la liguilla, recuerdo–. Llegaron Daniel Guzmán y Carlos Muñoz, el primer campeonato de goleo individual, la horrible franja naranja, publicidad para la cadena de hoteles Aristos, Robert Dante Siboldi, quien le cedió el arco al uruguayo Gerardo Rabagda, los ejecutivos de traje azul marino y gris al descender del camión del equipo. Solá metió el estadio a la noche pasada por agua de la esquina de la tres y la siete: las pláticas, las misas antes del partido, las fotografías junto a los aficionados al salir del Cuauhtémoc. Señaló la interacción que hubo entre él y Wolfson cuando el libro era hojas sueltas. Una vez más, lo vimos siendo parte del equipo, de un grupo, defendiendo a sus jugadores, como en el encuentro contra San Luis, donde los errores de Guadalupe Martínez costaron tres puntos a los locales.
La última intervención fue la del autor, Gabriel Wolfson, quien recientemente obtuvo la beca para Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, en la modalidad de cuento. En su lectura aparecieron los nombres de Rodrigo Ruiz, Gustavo Moscoso y un párrafo que señaló como su favorito, un pequeño cuento donde el Pony, chileno de veintidós años, recién llegado del Unión Española, enseñaba algunas jugadas a los niños de seis o siete que se reunían a jugar “fut” en el fraccionamiento donde vivía, entre los que se encontraba el Cheerokee Pérez. Ambos se enfrentaron en aquel dos a cero en el puerto, después del cual Rodrigo Ruiz sufriría, seguro, pesadillas donde el ruso Zamogilni le impide acercarse al arco del equipo al que ingresó en 1994.
Allí está, en las páginas del libro arena y guinda, detrás de una foto del equipo de tiempos viejos. El Puebla, la Franja, el grupo que durante la temporada pasada se convirtió en un corazón con piernas, el que, a base de garra, de lucha, sin los nombres rimbombantes ni las altísimas nóminas, se mantuvo en la primera división. El equipo de la ciudad, el inspirador de libros.